
El Penta era uno de los centros de reunión de las bandas de la Movida. Se celebraban infinidad de conciertos e incluso los artistas acudían allí a componer nuevos temas, ya que su buen ambiente les servía de inspiración. Hoy en la sala podemos encontrarnos a alguna vieja gloria de los ochenta, pero es algo ocasional. Aún así, El Penta intenta mantener intacta el alma de la Movida, y lo hace homenajeando a grupos como Los Secretos, Radio Futura, Los Rebeldes, La Guardia, Mamá, Burning, Los Pistones, o como no, a Nacha Pop, en un intento, además, de dar a conocer a nuevas bandas que desean continuar con este legado. Por otra parte, los seguidores ochenteros, desde los clubs de fans de los diferentes grupos, organizan quedadas en El Penta para compartir experiencias y no dejar que la Movida se convierta en un recuerdo más.
Cientos de personas acudían y acuden, cada fin de semana, a este bar para disfrutar de la buena música y son muchos los que, aún hoy, tras algún concierto, o al encontrarse con algún conocido por las calles del barrio de Malasaña pronuncian la ya mítica frase: ¿Nos vemos en El Penta?
Es un mundo aparte, un rincón especial; si cabe, la esquina más personal de Malasaña. Cruzar la puerta de El Penta y ver cómo la gente se conoce desde hace años, cómo disfruta recordando viejos tiempos, cantando sus canciones preferidas, brindando con sus cervezas por aquel concierto del 82 y contemplando la historia de este legendario bar, te inunda de ilusión y de ganas de no salir de allí, a pesar de no poder casi moverte...
Y es que El Penta tiene historia
Nació en el año 1976 como Pentagrama y poco a poco fue consolidándose como una de las salas más conocidas y abarrotadas de Madrid donde se reunían todos los artistas de la época. El Penta, como ya es popularmente conocido, ha sobrevivido durante más de 25 años a modas, alcaldes y políticas de gobiernos municipales (no así ocurrió con otras salas como Rock-Ola) y ha visto como varias generaciones de jóvenes y no tan jóvenes, disfrutan entre sus paredes llenas de éxitos y recuerdos. Unas paredes decoradas con viejas entradas de conciertos, fotografías de los grupos más representativos, caricaturas realizadas por los artistas de entonces y el clásico mural del fondo del local, pintado por Teresa, la que fue mujer de Antonio Vega (ver imagen)
El Penta nunca cierra y escuchando sus temas nacionales e internacionales de los años 80 puedes viajar veinticinco años atrás y creer que estás viviendo el verdadero espíritu de la Movida.
Penta Bar: C/de Palma, 4 (a escasos metros del mercado de Fuencarral)